El primer paso es el control “previo al vuelo”, que no debe ser un paso rutinario. Deben excluirse todas las contraindicaciones y confiscarse todos los peligros de incendio, como encendedores, dispositivos electrónicos o productos aceitosos para el cuidado de la piel. En un entorno de oxígeno a alta presión, cualquier descarga electrostática puede provocar un desastre. El segundo paso es confirmar el cierre, ya sea una cremallera o una trampilla. Tras el cierre, ponga en marcha el compresor de aire y el generador de oxígeno, y vigile la concentración de oxígeno hasta que el valor se estabilice. El tercer paso es entrar en la fase de presurización. Este trabajo es extremadamente urgente. Hay que vigilar el manómetro y aumentarlo lentamente hasta el ATA preestablecido. Al mismo tiempo, usted tiene que guiar constantemente al paciente a hacer la maniobra de Valsalva para evitar el barotrauma oído del paciente. El cuarto paso es la gestión del “tiempo de sentina”. El sistema de ventilación debe estar completamente abierto para evitar la acumulación de dióxido de carbono, y también hay que tener a la vista el sistema de refrigeración. La temperatura de la cabina aumentará y el paciente se sentirá muy incómodo. El último paso es la descompresión controlada, lo que significa bajar lentamente la PSI, con movimientos suaves para evitar la generación de burbujas de nitrógeno o una expansión pulmonar excesiva. La puerta no puede abrirse hasta que el manómetro esté a cero y la presión en la cabina y la presión atmosférica exterior sean exactamente iguales. Sólo operando sistemáticamente de este modo se puede minimizar el riesgo de intoxicación por oxígeno y garantizar que todo el proceso se desarrolle sin problemas.
Investigación sobre peligros ocultos

El primer paso en la operación es siempre una auditoría de seguridad de alto nivel. En este paso es donde es más probable que los técnicos se lo tomen a la ligera y se salgan de madre. Hay que comprobar el historial médico del paciente, y un historial como sinusitis aguda o neumotórax espontáneo es una línea roja absoluta. Una vez superado el examen físico, el resto de la energía se dedica a la prevención de incendios. Los entornos de alta presión multiplican la inflamabilidad, así que hay que vigilar al paciente para que no se le escape nada:
- Electrónica: Teléfonos móviles y relojes, que conllevan el riesgo de incendio de la batería.
- Sustancias volátiles: Loción, perfume o laca que contengan aceite.
- Fuente de ignición: Encendedor o cerillas.
Los pacientes deben ponerse ropa de algodón 100%, que es la práctica estándar del sector para evitar descargas electrostáticas en la cabina.
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Puesta en marcha de equipos e inspección de sellado
Una vez que el paciente está sentado en la cabina, comienzan las operaciones mecánicas. El técnico debe confirmar manualmente el estado de sellado de la cámara de oxígeno: tanto si se trata de la cremallera de bloqueo deslizante de la cámara blanda como de la puerta de sellado de alta resistencia de la cámara dura, debe estar bien cerrada.
- Fase de puesta en marcha: Encienda el compresor de aire e inicie el flujo de aire.
- Suministro de oxígeno: Active el generador de oxígeno y confirme repetidamente el valor del caudalímetro.
Debe mantener la vista en el sistema hasta que la concentración de oxígeno se estabilice dentro del intervalo especificado por el fabricante antes de empezar oficialmente a “bucear”. Apresurarse a presurizar sin alcanzar un valor estable para ser muy poco profesional.
Etapa de presurización
- Ajustando ATA: Aumente lentamente la presión interna hasta la profundidad ATA preestablecida. En la mayoría de los casos de rehabilitación, este valor suele estar entre 1,3 y 2,0.
- Orientación al paciente: Hay que enseñar constantemente a los pacientes a hacer la respiración Bovis a través del sistema de intercomunicación para ayudarles a equilibrar la presión en el oído medio. Si el paciente muestra la más mínima molestia, hay que reducir inmediatamente la velocidad de compresión. Prevenir los barotraumatismos de oído es la labor básica de nuestro sector.
Gestión del “tiempo de sentina” y control medioambiental
El llamado “tiempo de sentina” es el periodo de tiempo durante el cual el paciente mantiene el tratamiento a plena presión. En este punto, el papel del técnico es más bien el de “guardián del medio ambiente”:
- Gestión del CO2: Deben utilizarse sistemas de ventilación para garantizar un intercambio continuo de aire en la cabina. Una vez que el CO2 se acumula, las consecuencias son graves.
- Control de temperatura: Mira fijamente el sistema de refrigeración. Las leyes físicas dictan que la presurización debe hacer que la cabina se caliente, manteniendo una temperatura fresca y constante que es crucial para la estabilidad del ritmo cardíaco y el confort físico del paciente.
Descompresión controlada

El último paso en el funcionamiento de la cámara hiperbárica de oxígeno es el ciclo de descompresión controlada, que requiere un trabajo extremadamente meticuloso:
- PSI más bajo: Tienes que liberar lentamente la presión ajustando la válvula de escape. Una PSI que cae demasiado rápido puede causar problemas con la expansión del gas en los pulmones e incluso formar burbujas de nitrógeno en la sangre.
- Alinear la presión atmosférica ambiente: Mantenga la vista en el manómetro hasta que el ambiente interno coincida perfectamente con la presión del aire fuera del habitáculo.
El dispositivo de sellado sólo puede liberarse cuando el manómetro vuelve a cero. En este punto, se consideró una conclusión satisfactoria un curso de tratamiento profesional que no sólo evitaba el riesgo de intoxicación por oxígeno, sino que también resolvía el peligro oculto del barotrauma.
Autor: Alex Miller
Mi carrera se basa en la creencia de que la precisión es la única forma de garantizar la seguridad de los pacientes en entornos de alta presión. Me dedico a traducir normas médicas complejas en procedimientos operativos normalizados (que abarcan desde el examen previo al vuelo hasta la descompresión controlada) para ayudar al personal de las clínicas y a los operadores de los centros a minimizar riesgos como el barotrauma y los riesgos de incendio, al tiempo que se maximiza el potencial curativo del TOHB.
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